Un equipo de paleontólogos ha desvelado en India el descubrimiento de una nueva especie de serpiente prehistórica de proporciones colosales. Bautizada como Vasuki indicus, esta criatura, que habitó la Tierra hace unos 47 millones de años, podría haber alcanzado una longitud de hasta 15 metros, situándola como una de las serpientes más grandes que jamás hayan existido y una digna rival de la legendaria Titanoboa.
El hallazgo en la mina de lignito
Los restos fósiles de este reptil gigante fueron encontrados en una mina de lignito en la región de Gujarat, al oeste de India. El hallazgo, que consiste principalmente en un conjunto de vértebras excepcionalmente bien conservadas, ha permitido a los investigadores reconstruir no solo el tamaño, sino también algunas características del comportamiento de este antiguo depredador. Según el estudio que detalla el descubrimiento, las vértebras son de un tamaño considerable, lo que apunta a un animal de cuerpo robusto y masivo.

Un depredador de emboscada
Los análisis de su anatomía sugieren que no era una cazadora ágil y veloz. Por el contrario, los científicos creen que se trataba de una depredadora de emboscada, de movimiento lento y cuerpo grueso. Su estrategia de caza sería similar a la de las anacondas y pitones modernas: esperar pacientemente a que una presa se acercara para someterla mediante constricción. Sus dimensiones, con estimaciones que varían entre los 11 y los 15 metros, le habrían permitido capturar presas de gran tamaño en los cálidos ecosistemas del Eoceno.
Rivalizando con la legendaria Titanoboa
Este descubrimiento sitúa a Vasuki indicus en un selecto grupo de serpientes gigantes, compitiendo directamente con Titanoboa, encontrada en Colombia y que vivió hace unos 60 millones de años. Aunque ambas especies son comparables en tamaño, pertenecían a linajes diferentes y vivieron en continentes y épocas distintas. La existencia de Vasuki indicus confirma que las condiciones climáticas más cálidas del pasado permitieron a los reptiles alcanzar tamaños que hoy nos parecen inimaginables, abriendo una nueva ventana para comprender la evolución del gigantismo en estos fascinantes animales.





